Respuestas
He tratado y tratado de alejarme de todo aquello que me lastima, he querido e intentado cambiar; gritándole al mundo mi debilidad, reconociendo que algo definitivamente está mal conmigo. Ha pasado ya cierto tiempo, alrededor de dos meses y las cosas no parecen mejorar.
De pronto me convertí en una pequeña rata de laboratorio, una criatura indefensa, temerosa y a completa disposición de los fármacos. Fui conociendo laboratorios y dosis, inhibidores de serotonina les decían, pastillitas para la felicidad cuyo único logro es mantener dopado al paciente, sumergirlo en profundas horas de sueño, mareos, diarreas constantes, lágrimas y alejarlo de la vida.
No siento mejoría alguna, sigo teniendo ataques de pánico, siento miedo y de la nada comienzo a llorar y llorar, como cuando se abre un caño lleno de moco, soledad, vacío, desesperación y sangre. Hoy me volví a cortar.
No he vuelto a tener ideas suicidas, sin embargo, tampoco he vuelto a tener ideas. Me siento derrotada, como si fuera una niña chiquita a la que todos ayudan, a la que todos miran con lástima, esperando que se canse de hacer berrinche y vuelva a la realidad.
Mi vida de pronto se ha convertido en una completa mierda. No tengo ánimos para nada, me despierto sólo porque me obligan, para comer o hacer acto de presencia. Hace semanas que no piso la universidad y hasta he pensado en dejarla. No me importa absolutamente nada, excepto la reacción de mis padres. Tengo más de 20 años y aún les tengo miedo.
Me da mucha pena las personas que me tienen que aguantar, quisiera alejarme de ellos, alejarme de todos para que no tengan que sufrir por mí. Les agradezco y lo siento, ninguno de ustedes merece pasar por esto. Y tú mi amado extraño debes estar decepcionado, pero debes entender que estoy harta de hacerte daño.
Quisiera poder estar sola y que mi entorno finja que estoy de viaje hasta que finalmente vuelva ser yo, o me canse de intentarlo.


Comentarios
Publicar un comentario