Cuentos cuentitos del cuento de hadas
Amiga: Ni te atrevas a pensar si quiera que
encontrarás un príncipe azul, el dichoso caballero no es más que parte de la
ficción. Sin desvalorar a aquellos que en efecto son todavía caballeros, en las
relaciones amorosas la regla pocas veces se cumple. Mujer de naturaleza
inestable, recuerda que con el tiempo, convertirás en sapo a tu dichoso
príncipe.
Amigo: La bruja del
cuento sí existe. La conocerás ese día que metas la pata, y querrás con todas
tus fuerzas que la pócima venenosa funcione.
El cuento de hadas,
es decir ese estadio prematuro de la relación, donde no hay peleas ni
discusiones; no existen los defectos, ni celos, ni absolutamente nada negativo
más que el amor eterno por siempre y para siempre, existe. Lamentablemente
tiene fecha de caducidad.
El final feliz no
existe. Siempre hay uno que termina herido al final de una relación, aunque me
atrevería decir que si hubo amor, son los dos quienes sufren, excepto que uno
en menor medida que el otro. Es más fácil, claro, cuando se encuentra
distracción, o cuando llega ese tercero que con suerte puede llegar a ser el
próximo protagonista de un nuevo cuento.
Cuando la suerte nos
abandona incluso en el desamor, pues bueno, siempre están esos pequeños
consuelos como una película (evitemos el romance), un cerro de comida, un
libro, el internet, la fiesta y el alcohol descontrolado solo para olvidarnos
que tenemos corazón o que está roto en pedacitos.
El final se
presiente. Cuando las cosas no funcionan es muy fácil negarlo, pero tarde o
temprano te darás cuenta. Más aún si vienes de una relación bastante
deteriorada. Un buen ejemplo, sería compararla con ese adorno que nuestras
madres o abuelas conservan en casa, ese que sabes bien han pegado y vuelto a
pegar miles de veces, pero que no botan por simple apego sentimental. Ese
adornito es tu relación. Negarás su deterioro hasta que el pegamento se acabe y
bueno, al tacho.
Sin embargo,
debo reconocer y admirar la valentía de aquellas parejas que optan por
conseguir un nuevo adornito. Es decir, no se conforman con volver a pegar las
piezas, sino que cada vez que el adorno se rompe, consiguen crear mágicamente
uno nuevo. Un adornito que deje de lado las imperfecciones y rajaduras del
anterior sería, entonces, la pócima secreta del éxito.
Es complicado hacer
que tu cuento de hadas dure, pero no imposible. Veámoslo mejor como una novela
de incontables capítulos cuyo desarrollo depende de la actitud y ganas de la
pareja porque siga siendo un cuento de hadas.

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