En un cuarto oscuro

En un cuarto oscuro yace esa niña en la cama, desnuda, encorvada como un feto, como un trozo de carne mordisqueado por un buitre, dejado a medio comer. La niña llora y se mece tratando de olvidar su olor, sus caricias y cada una de esas palabras con las que le juraba amor ¿Amor? ¿Lastimar a tus seres queridos también significa amar?

En la habitación el sonido de sus lágrimas se confunden con su voz, que repite como posesa la canción que ha estado escuchando toda la tarde. Un silencio, un sollozo, un poco de aire y otra vez la melodía comienza a sonar. Las lágrimas continúan, las palabras se van perdiendo mientras se queda dormida. El mejor recuerdo de ese día debe ser sin lugar a dudas esa canción.

Debe ser que el mundo olvida, niña, que tú siempre has sido frágil. 


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