Amor
Amor, yo no podía hablar de amor antes de conocerte, y aún así descaradamente lo hacía. Creyendo saber, conocer ese sentimiento abstracto que era tan ajeno a mí.
Sé que suena cursi, pero más que eso creo que es tonto, ilógico, descabellado, innegable, inerte, filosofar sobre el amor. Nos crean historias desde pequeños, mundos paralelos a los que deseamos llegar, pues esa, según nos dicen es la felicidad absoluta.
Se dice tanto del amor, tanto y a la vez tan poco. Pues un papel no me dice, no define, ni siquiera se acerca a describir lo que siento, y creo sentir amor.
Más allá del cliché, de las frases acarameladas, junto con esas mariposas que no paran, y la bomba de tiempo que guardo en el pecho, sé que es amor, porque me siento viva. Siento que puedo sentir, que soy feliz.
Escribo todo esto, porque me volvieron a preguntar si estaba enamorada ¿Acaso no se me nota en la cara? Un rotundo sí, no es suficiente.
Escribo todo esto, porque me volvieron a preguntar si estaba enamorada ¿Acaso no se me nota en la cara? Un rotundo sí, no es suficiente.


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